Fuegos.
Fuego extraño en el altar Texto: Levítico 10:1-2 Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová. Introducción. Hay fuegos que calientan el alma y fuegos que consumen la vida. En el altar de Dios solo hay espacio para uno. Cuando Nadab y Abiú decidieron ofrecer algo que Dios no pidió, el resultado fue juicio inmediato. No era solo un error de protocolo. Era un corazón que cambió reverencia por atrevimiento, obediencia por creatividad, y presencia por espectáculo. Hoy el altar sigue siendo santo, pero el fuego extraño sigue tocando la puerta. No siempre entra con olor a azufre. A veces entra con aplausos, con luces, con ambición disfrazada de ministerio. Y cuando eso pasa, el púlpito deja de ser lugar de quebranto y se vuelve tarima. Como dijo Jes...


