Sobre doctrina.
Decir la verdad es un mandamiento, pero la forma en que la decimos revela quién gobierna nuestro corazón. La verdad sin amor no es fidelidad a Dios, es orgullo religioso; se convierte en un arma que levanta muros y cierra oídos. Por otro lado, el amor sin verdad no es compasión, es hipocresía que deja a la persona en su error. La madurez cristiana nace donde la firmeza de la Palabra se encuentra con la ternura del Salvador. Históricamente, el apóstol Pablo escribió a los Efesios en un contexto de falsas doctrinas y conflictos internos. Su solución no fue el silencio, sino lo que en el griego original se conoce como aletheuontes en agape: "Verdadeando en amor". ⚓ No es solo decir cosas ciertas, es vivir de tal manera que nuestra integridad haga que la verdad sea atractiva. Entendemos que Dios nos atrajo a Sí mismo no con un juicio seco, sino con cuerdas de amor que incluyeron la verdad de nuestro fracaso y la gracia de nuestra redención. ...