Lo que llevas puesto.
A veces podemos percibir a una persona tan solo por la voz altiva resonante de la marca de la ropa que lleva. Pero no hay nada más ignorante, que tocar campanas de lo que llevas puesto.
En un mundo donde a las personas no le gustan pensar, es más fácil hacer off a la conciencia y satisfacer la vista con sandeces y fanfarronerías.
Porque si tan solo reflexionamos nos daremos cuenta que hasta un donadie puede vestirse bién, hasta con prendas de marca, y eso no le hace más, ni menos.
La calidad de las cosas que tenemos sí importan, por el tiempo que duran. Pero es mil veces más importante la calidad de la persona que eres.
Las virtudes hacen a las personas simples, extraordinarios.
Las virtudes nacen de lo que has sembrado en tu mente y se reflejan en tus acciones.
Los libros que has leído, las habilidades que has aprendido para aportar valor en la vida de otros. El lenguaje que utilizas para expresarte. Las canciones que escuchas. Las motivaciones que te mueven hacia adelante. El concepto de familia.
La visión del mañana.
Pero por sobre todo la riqueza espiritual que alimentas en tu alma, para conocer al que te diseño y trascender. Las personas de alto valor son las que viven el propósito espiritual planificado por el Padre.


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