Percepción.

La mayoría piensa que cuando alcanzaste cierta cantidad de humillación en una temporada, tu lugar está ahí sentado en el suelo, porque la percepción que otros tienen o crearon sobre tí pesa más que tu propio ser. Pero hay una verdad tan cierta como las escrituras, que te puede levantar. No eres menos por que te critiquen, ni más por que te alaben; eres lo que eres delante de Dios y nada más.
Esa fue la verdad que Job tuvo presente en todos sus momentos tristes y en el que fue humillado por los que decían ser sus amigos, porque es más fácil compartir banquetes que sanar las llagas. 
Las personas van y vienen. Los tiempos difíciles revelan quienes en verdad te estiman, por eso en cierto punto es necesario pasar por esos tiempos.
No siempre sabemos las razones del porque Dios permite ciertas situaciones, pero con perseverancia podemos alcanzar ver la luz en medio de tanta oscuridad. La oscuridad es lo que expone la luz  para que brille con intensidad. Si eres luz, va a existir personas que te intentarán apagar, entonces es ahí donde debes buscar tu identidad en la fuente de luz inagotable. Tu vida vale más que tu potencial, tus virtudes o tus errores. Atravez de Cristo eres santo, y cuando vives en esta verdad encontrarás paz.
Existen nuevas estaciones, donde puedes seguir descubriendo más de Dios, y permitir que esa revelación te transforme, para caminar en libertad; libertad de identidad, y sanidad. 
Cada día es una oportunidad.


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