Sobre el libertinaje y la promiscuidad.

 Ser una persona promiscua,

No es libertad.

Es una huida disfrazada de placer.

No es rebeldía.

Es hambre sin dirección.


Quien se entrega a todos,

termina perdiéndose a sí mismo.

Porque cuando el deseo gobierna,

la voluntad se arrodilla.


El estoico no teme al placer,

pero jamás se inclina ante él.

Sabe que el dominio propio

vale más que mil cuerpos conquistados

y que el verdadero poder

es decir no, cuando no conviene.


La promiscuidad no nace del exceso de amor,

sino de la ausencia de centro.

De un vacío que intenta llenarse

con piel…

cuando lo que falta es carácter.


Recuerda está reflexión estoica:

“El hombre que no se gobierna,

termina siendo gobernado por todo”.

— Epicteto 

Reflexión visto en redes.


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