Sobre restauración.

El ministerio de Jesús fue profundo, por eso fue más allá de las palabras. El habló pero también actuó. El conectó con el Padre para que el Padre toque lo quebrado y una las piezas rotas.
Cuando nuestra vida ha sido tocado por Jesús podemos vivir momentos de distracción pero no de separación. Eso significa que aveces podemos estar desenfocados del propósito pero seguimos anclados a la fuente de vida.
Personalmente hubo momentos claves en mi vida donde encontré la respuesta en un momento donde me sentía profundamente triste. Esas respuestas llegaron a traves de sueños, de mensajes, como también a través de mi familia más cercana que con amor hicieron más fácil mi camino hacia la sanidad.
Por eso estoy convencida de que la medicina más eficaz para un alma rota es el amor. Cada quién vive un proceso diferente. Existen heridas tan profundas que solo el tiempo puede sanar. La restauración hacia la plenitud no es simple, debe tener un acompañamiento donde se le provea lo necesario para avanzar, como terapia, cubrir sus necesidades cuando esta sin nada, o una salida en espacios verdes para despejarse por unos minutos. A veces los pequeños gestos son los que hacen la diferencia. 
Jesús alimentó a una multitud en extrema necesidad, después de abrir sus pensamientos hacia lo espiritual. 
Alimentación de los cuatro mil
(Mr. 8.1-10)
Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino.
La compasión fue el principal sentimiento de Jesús, para actuar con generosidad. Podía haber dicho simplemente, cumplí con hablarles de la verdad, es el problema del pueblo no traer lo necesario para el camino. Pero su actitud fue diferente. 
Así como Jesús, la iglesia tiene esa misión. Alimentar las almas con La Palabra, y cubrir necesidades de las personas que están profundamente rotas, hasta que estén aptas para sostenerse por sí mismas. Ese es uno de los motivos por el cual muchas personas salen más heridas en vez de restauradas. Porque sabemos que el mundo es egoísta, pero esperamos siempre algo diferente de un lugar donde declaran amor y bienestar. A veces tenemos que asumir que es un lugar de enfermos donde existen heridas; por lo que debemos anclar nuestra alma solo en Cristo, que enjugará nuestras lágrimas hasta llevarnos a una nueva temporada donde todo estará mejor.
Los procesos de restauración son 50/50, 70/30. Primero debe haber cincuenta por ciento de voluntad propia, y la otra mitad en sostenimiento. Después un porcentaje más alto en responsabilidad sobre nuestro avance hasta llegar al cien. 
Busca a Jesús. Si estas en un mal momento talvez no todo cambie de inmediato, pero El puede abrir caminos donde no los hay. Jesús es suficiente.
bendiciones.

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