Todo pasará.
Esa mañana desperté con nudos en la garganta. Era como las 7am, me senté en mi lugar se siempre, despues de unos segundos sentí que se me aceleraba el pulso, me dio escalofríos y me faltaba el aire. De verdad pensé en esos minutos que mi vida llego a su fin. Unos minutos más, recuperé mi respiración normal y empezé a orar. Hace tiempo estaba viviendo en tensión constante. Tenia miedo, sentía que no existía un lugar seguro a donde ir. Sentía que estaba completamente sola. Entonces me pregunté donde estaba Dios. Porque no intervenía en la situación en la que me encontraba. No podía comprender lo que intentaba leer todos los días, simplemente me encerré en la tristeza, el miedo, el enojo. Pensé que la vida no valía nada, pero estaba demasiado conciente de lo que significaba atentar en contra de la mía. El dolor no se apaga con el solo hecho de que el corazón deje de latir, porque existe una eternidad en el que vamos a tener que explicar todas nuestras decisiones y más aún la decisión de terminar con nuestro tiempo en este vida, cuando Dios es el dueño de ella. El tiene contado cada segundo del tiempo que nos ha dado, apesar de las crisis y pruebas que podamos pasar.
Aún en nuestros peores momentos está presente. Su silencio no es ausencia, a veces es necesario solo confiar. Entonces ahí entendí que mi lugar seguro esta en Su presencia, ahí mi alma descansa, y mis temores se van. Siempre vienen mejores días después de varios días en el que todo estaba mal. Si estas en un momento así, confía, busca tu lugar seguro ante sus pies. Todo pasará.


Comentarios
Publicar un comentario