Entre el bién y el mal.

 Barrabás no era mejor… era más cómodo.

No exigía conversión, no confrontaba el corazón, no pedía cambiar.


Cristo, en cambio, incomoda… porque llama a dejar el pecado, a renunciar al ego, a vivir en verdad.


Por eso el mundo elige mal: no porque no vea la diferencia… sino porque no quiere pagar el precio de transformarse.


Y muchas veces nosotros también lo hacemos… cuando preferimos lo fácil antes que lo correcto.

Elige siempre lo correcto, puede parecer amargo, pero con el tiempo sus frutos son dulces.


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