Apostoles en la actualidad.
En estos tiempos abundan hombres y mujeres que se presentan como "el apóstol" o "la profeta". Aseguran recibir nuevas revelaciones de Dios, pronuncian palabras supuestamente infalibles sobre el futuro y hablan con una autoridad que, en ocasiones, colocan al mismo nivel de las Escrituras. Pero la pregunta no es qué está de moda ni qué es popular. La pregunta es: ¿qué dice la Palabra de Dios?
La Biblia enseña que los apóstoles y los profetas del Nuevo Testamento tuvieron un papel único e irrepetible en la historia de la redención. Efesios 2:19-20 declara:
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.
Observa la imagen que usa Pablo: un fundamento. Un fundamento no se coloca una y otra vez; se pone una sola vez al inicio de la construcción. La Iglesia sigue edificándose sobre ese fundamento, pero el fundamento ya fue establecido. Cristo es la piedra angular, y los apóstoles y profetas fueron los instrumentos escogidos por Dios para dejar el fundamento doctrinal de la Iglesia mediante la revelación inspirada que hoy poseemos en las Escrituras.
Los apóstoles tampoco eran simplemente líderes destacados. Debían cumplir requisitos específicos. Hechos 1:21-22 dice:
Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.
Además, Pablo defendió su apostolado diciendo:
¿No soy apóstol? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro?
1 Corintios 9:1
Los apóstoles fueron testigos directos del Cristo resucitado y fueron llamados personalmente por Él. Nadie hoy puede cumplir esos requisitos. Quien afirma ser un apóstol en el mismo sentido bíblico está reclamando una autoridad que Cristo nunca le otorgó.
Del mismo modo, el ministerio profético del Nuevo Testamento consistía en transmitir revelación divina. Sin embargo, Dios ya ha hablado plenamente por medio de su Hijo. Hebreos 1:1-2 afirma:
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.
La revelación culmina en Cristo, y el testimonio autorizado acerca de Él quedó preservado por sus apóstoles en las Escrituras. Por eso Judas 3 exhorta:
..que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.
La expresión "una vez dada" indica una entrega completa y definitiva del depósito de la fe. No necesita ser ampliado con nuevas revelaciones.
Esto no significa que Dios haya dejado de guiar, consolar o iluminar a su pueblo mediante el Espíritu Santo. Él sigue obrando poderosamente, pero nunca añadiendo nueva revelación con autoridad igual a la Escritura. El Espíritu Santo ilumina la Palabra inspirada; no la reemplaza ni la complementa.
El problema de aceptar supuestos apóstoles y profetas modernos no es simplemente usar un título equivocado. El verdadero peligro es abrir la puerta a una autoridad paralela a la Biblia. Cuando alguien dice: "Dios me reveló...", y exige obediencia como si hablara infaliblemente en nombre del Señor, está ocupando un lugar que pertenece únicamente a la Palabra inspirada.
Por eso la apologética bíblica no consiste en atacar personas, sino en defender la suficiencia de las Escrituras. 2 Timoteo 3:16-17 declara:
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
Si la Escritura hace al creyente enteramente preparado, ¿qué revelación adicional podría ser necesaria?
Hermano, hermana, examina tu corazón. ¿Buscas más las supuestas palabras de un "profeta" que la Palabra inspirada de Dios? ¿Corres detrás de nuevas revelaciones mientras tu Biblia permanece cerrada? El problema no es la falta de mensajes nuevos; el problema es nuestra falta de obediencia al mensaje que Dios ya dio.
Arrepiéntete si has puesto tu confianza en voces humanas por encima de la Escritura. Vuelve a Cristo, la Palabra viva, y sométete a la Palabra escrita. La Iglesia no necesita nuevos apóstoles ni nuevos profetas. Necesita pastores fieles que prediquen el evangelio, creyentes que escudriñen las Escrituras y discípulos que vivan bajo la autoridad suficiente, perfecta e inerrante de la Palabra de Dios.
La voz que la Iglesia necesita escuchar no es una nueva revelación, sino la misma voz de Cristo que sigue hablando hoy por medio de las escrituras.
#Iglesia #Evangelismo #Cristianismo #Cristianos #Cristo #Jesus #Biblia #Dios #EspírituSanto #PalabraDeDios #Escritura #EstudioBíblico #Oración #Adoración #Evangelio #Teología #TeologiaBiblica.
Page Mentalidad bereana.


Comentarios
Publicar un comentario